Hace
muchos años, 38 para ser preciso, un nino se le ocurrió ir a casar con
su padre en bote de noche oscura con el Kiko Acevedo.
Desde luego que no me querían llevar pero como un niño siempre convence
con un llanto, no tuvieron mas remedio. Bajaron el bote en el Club,
que en ese entonces era un rancho grande, pusieron una frazada debajo
de proa que tenia como un seguro y me quede ahí.
Mi padre remaba y el Kiko dirigía las operaciones, hasta ahí tranqui.
A pesar de la oscuridad iba bien, en un momento dado el Kiko hace una
sena a mi viejo, yo… atento miraba. !Para de remar Colla!, se para el
Kiko, un silencio de ópera, el bote se mueve, para mi gusto demasiado….y
ya la idea de ir a cazar no me estaba pareciendo buena, pero faltaba
lo último. Toma su escopeta y el Kiko parado en el bote como todo un
vaqueano (no se podía ver porque la noche era para mis ojos una cortina
negra), apunta y en el medio de la noche… oscura…. dispara!!!. Lo primero
que veo fue como de esa escopeta salian chispas por el cano, el estruendo
un canón para mis oídos, pero la parte mas anecdótica fue que siento
un dolor muy fuerte en la lengua, era tan grande el susto que me creí
en el momento que el Kiko me había pegado en tiro en la lengua.
Convencido de eso, hicimos el recorrido de vuelta al club. El reproche
del tiro en la lengua duro todo el trayecto. Tuve tiempo en convencerme
que era imposible que me pegaran un tiro en la lengua.
Esta anécdota... fue contada creo no menos de mil veces por el Colla,
Mi viejo.